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LOS BENEFICIOS DE LA PSICOMOTRICIDAD EN BEBÉS

El desarrollo psicomotor durante el primer año de vida es la base para el progreso en los demás ámbitos de desarrollo: cognitivo, lingüístico y social, puesto que el bebé aprende mediante la exploración sensorial del mundo que le rodea, para lo cual es imprescindible el movimiento ( reptar, tocar, coger un objeto y mirarlo,…)

Por ello es fundamental trabajarla con los niños en la etapa 0-3, pues ésta es la etapa más significativa en la formación de la persona.

Para nosotros es de vital importancia la estimulación temprana de nuestros bebés y por ello trabajamos en continua observación del nivel evolutivo de nuestros niños. De esta manera sabemos lo que necesitan estimular en cada momento y podemos ayudarles a desarrollar todas sus capacidades.

En las aulas de bebés  la psicomotricidad es dirigida. Los ejercicios los realizamos trabajando ambas partes del cuerpo por igual, siempre con mucho cuidado, sin forzar al bebé y eligiendo el momento en  que están más descansados y activos.

Se inicia con los primeros juegos sensorio-motores en los que se ofrece al niño objetos para chupar, golpear, apilar,…Posteriormente se realizan actividades con los niños en las que se trabajan diferentes zonas del cuerpo.

A partir de los cuatro meses:

  • Realizamos actividades con las piernas y brazos para trabajar el tono corporal y potenciar la fortaleza de sus músculos (imprescindible para el paso al gateo, sentarse, mantenerse de pie y desplazarse posteriormente)

A su vez trabajamos el volteo ayudándole con nuestras manos a girar. 

  • Estimulamos la vista y el movimiento del cuello a través de objetos que colocamos en distintas posiciones. El niño sigue con la mirada el objeto, girando la cabeza hacia los lados y hacia atrás. 

 

  • Fortalecer el tronco: desde la posición tumbado boca arriba cogemos sus manos y le ayudamos a sentarse. Mediante este ejercicio trabajamos la región lumbar para conseguir que pase a la posición de sentado y se mantenga, poco a poco sin apoyo él solo.

De los 6 a los 12 meses:

  • Desde la posición boca abajo ayudamos al niño a colocar su cuerpo en posición de gateo.

  • Mantener el equilibrio: colocamos al niño boca abajo sobre el rulo. Colocamos un juguete delante para que quiera cogerlo. Posteriormente le sentamos y le ponemos de pie sobre el rulo. De esta forma trabajamos el control del cuerpo y el equilibrio para estimular el desplazamiento autónomo del niño.

Estos ejercicios de estimulación no solo potencian el desarrollo motriz, cognitivo, social y emocional del bebé, sino que también amplía su desarrollo individual, sus capacidades, su predisposición y su ritmo para su vida futura.

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“Si quieres construir una nave, no reúnas a los hombres para hacerlos recoger la madera, para distribuir las tareas y dividir el trabajo, sino enséñales la nostalgia del mar amplio e infinito”.

 

Antoine de Saint Exupéry
Escritor y aviador francés
autor de “El principito”